Leyendas Hermosillenses

Leyendas de Hermosillo Sonora
LA CUEVA DE LA SAUCEDA.

En la ciudad, hay un parque bastante grande de nombre La Sauceda, que está a un lado del Vertedor de la presa Abelardo L. Rodríguez, donde existen algunos cerros. Se dice que antes por esas áreas, donde anteriormente existía la famosa "curva de la muerte" había un hombre que asaltaba a cualquier persona que pasara por ahí. Fue tanto lo que robaba que la policía lo buscaba, y antes de que lo encontraran para acribillarlo, escondió todas sus cosas y se quedó junto con ellas en una cueva, de la cual nunca salió por miedo a ser encontrado.
Con el paso de los años, encontraron ahí su cuerpo. Al salir en los medios, muchos se querían aventurar a encontrar todo lo que este hombre había robado, pero nunca regresaban a sus casas, al tiempo los encontraban muertos en áreas aledañas. Se dice que el que entra en esa cueva, el ladrón los mata porque no quiere que nadie se gaste lo que tanto le costó robar.
EL CONVENTO Y LOS TUNELES.

Antes, en lo que fueron los primeros edificios de la ciudad, se encontraba un convento de monjas, estoy hablando de principios y mediados del siglo pasado. En ese convento albergaban a las mujeres con embarazos no deseados, para que las mujeres se convirtieran al mismo tiempo en monjas y de algunas nunca se volvía a saber de ellas.
Con el paso de los años, cuando se estuvieron remodelando esas instalaciones ya que el convento no existía ahí, tumbaron paredes muy gruesas; antes se hacían hasta de un metro de anchura, para la sorpresa, encontraron esqueletos de recién nacidos. Se dice que las monjas los emparedaban para que nunca supieran de ellos ya que eran hijos no deseados por Dios. En estas áreas al igual había túneles extensos que llegaban hasta la Catedral Metropolitana de Hermosillo. Estos túneles fueron sellados y nunca se quiso informar a los ciudadanos, lo cual fue totalmente imposible; los túneles aunque sellados, siguen ahí. Pero en las noches, por la calle Serdan, se siente un ambiente muy extraño, e incluso se escuchan gemidos, gritos o se ve gente muy extraña caminando ahí, sola, mujeres muy hermosas embarazadas caminando solas por el centro de la ciudad de noche es extremadamente peligroso, se dice que son las ánimas de las mujeres que o murieron ahí, y los gritos son de los bebés que murieron entre las paredes del convento. Hoy ahí se alberga un banco, oficinas del Instituto Nacional de Educación para los Adultos y el Instituto Soria.